El sistema capitalista diseña y moldea desde la publicidad, desde una imagen todo lo que debemos desear y consumir para alimentarlo. La comida ultra-procesada está diseñada para generar adicción como cualquier otro bien de consumo está diseñado para generar dependencia, como una droga. No dejemos que invadan un paseo, una lectura, una charla, un encuentro, una melodía, un abrazo, un beso, una mirada, un atardecer, la luna, un gesto, un silencio.
El aficionado ArdoGer habla de pensar parecido refiriéndose a aquellos pensamientos e ideas que se encuentran y se sostienen en nosotros, los simples mortales en el culo del mundo, a través de las personas u obras que admiramos, como fans, pero no desde la ceguera del fundamentalismo, sino desde la profundidad de nuestras pequeñas investigaciones sobre tal obra, autor o artista. Percibimos lo que dice y como piensa sobre determinado tema y nos identificamos. Eso no excluye la posibilidad de generar nuestras posiciones, quitando o agregando elucubraciones propias.
En esta era de hipe-rinformación, es una herramienta noble que podemos utilizar para reflexionar, entender o tratar de entender las creaciones de aquello que admiramos, así podemos escapar del sistema que nos engaña con pantallas y publicidad, es mejor detenerse en reflexiones con lecturas o expresiones artísticas antes que seguir idiotizados con los engaños del entretenimiento, es preferible conversar con libros o artistas.
Acumulación, extracción, deforestación, especulación, tráfico, coimas, son los ideales que comparten las mafias, los gobiernos y gran parte de la población, por eso únicamente los artistas siguen siendo peligrosos.
Producción de subjetividades.
Se producen sujetos como se producen automóviles o zapatos y ni siquiera nos damos cuenta, somos masa, cultura de masas.
Llegar a ser
Ser un guerrero que nunca se detiene, pero no en busca de poder sino para crecer, luchar por lo bueno y no por una historia ególatra, hay que cambiar nuestra existencia cambiando nuestros actos y así sin más que haciendo, porque somos siendo, se expandirá a los demás. No hay que totalizar con ideas sino actuar para cambiar devenir superhombre, en un hombre sartreano o simplemente en un hombre diferente.
Insiste en la búsuqeda.
Cuando algo nos gusta lo queremos compartir gozar y hacer gozar, nuestras actividades también nos proyectan, el cine, la música, las lecturas, las charlas, el ocio y no la pereza nos proyectan más que nada, devenir no es imitar, sino robar. Es un proceso, no un fin un lugar, es un camino, transitar la autenticidad con ideas propias siempre arrojados, siempre siendo posibilidad, líneas de fuga que se escapan de lo impuesto siempre verbos indefinidos, un viaje único y propio parecido a la libertad.
El arte de saber pendular.
Necesitamos los apolinio lo diurno y lo dionisiaco, lo nocturno, siempre apolinio sería insoportable siempre dionisiaco seríamos locos. Somos hijos del conflicto y no hijos del equilibrio cada vez que pasamos por un lugar de equilibrio, vamos dándonos cuenta, dónde podemos encontrar puntos de equilibrio. Apolo y Dionisio es lo menos armonioso que se puede imaginar.
Controlados pero descontrolando.
Con prudencia tranquilidad y serenidad del espíritu, y sin perder movimiento, la naturaleza del tiempo es el instante.
Somos parecidos estamos atrapados, pero no muertos, somos muchos en un solo cuerpo. Igualmente no te asustes porque si lo pensás vos y yo nos parecemos.
Libertad.
Todos venimos a este mundo para dejarlo, la conciencia mortalidad nos acerca a la libertad y nos ahuyenta los miedos, después resistir al control creando con el pensamiento, la libertad también es saber salir, fugarse saber cómo entrar y cómo salir. Nos arrojaron al mundo, nos moldearán, pero llega el momento de elegir, qué hacer con todo nuestro ser y nuestro pensamiento crear riquza inmanente. Dinero, debemos manipular, pero no olvidemos el valor por acordarnos del precio.
Somos al fin caos y de indeterminación, posibilidad. Elijamos lo nuevo repitamos para hacer la diferencia, somos lo que pensamos, lo que hacemos, todos tenemos un color, una voz, hay que dar con el nuestro, con nuestra voz, nuestra velocidad, nuestro ritmo nuestro estilo, nuestro encanto, hay que dejar armas y herramientas para los nuestros, como una pulsiana que tiene múltiples posiciones, la experiencia es para usarla como una pulsiana.
No tengo un compromiso público, pero alguna cabeza quizás pueda poner a pensar compartiendo lo que me gusta, lo que me interesa en alguna charla o en algún encuentro.
Para crecer hay que dudar, permitirse dudar para comprender y eso ayuda a crecer, todos buscamos la forma de influenciar a los demás, gobernar cada uno a su manera, pero siempre aprendiendo a dudar. Las interpretaciones o prácticas son particulares lo que para uno es aplicable para otros. Cada uno vive la vida que le toca, cada uno tiene sus propias luchas en la coyuntura o en el contexto que él es propio, la cuestión es no dejarse domesticar, ahora el enemigo es el reel, el celular y las pantallas, la red, internet la mente global, que no nos usen, sino usarlas como herramienta para expresarnos en el mundo, como queremos, no como nos digan, intentar la máxima libertad que conlleve amor. El mundo hoy no encuentra la diferencia somos todos iguales domesticados pateurizados, hay que usar la tradición como información, lo que se te lo paso.
Tenemos más control pero estamos más controlados.
Tenemos el control al leer porque podemos controlar nuestro ritmo. Pero si miramos una serie, hasta que la elegimos? la elegimos? el control, lo tiene la tecnología, antes el control era disciplinario como lo planteaba Michel Foucault ahora el control es tecnológico, sistemas de control planteaba, Deleuze cómo hacemos para resistirnos a ese control?
Combatir la tristeza, no es que no se pueda estar triste sino andar con el sentido de alegría como ética, a todos nos toca vivir, estamos atrapados en estructuras, para qué queremos la libertad? para hacer que? para aburrirnos en nuestros ratos libres y seguir fastidiados? o para ocupar nuestro lugar y verdaderamente actuar en el sentido de la libertad?